Yamil Menem, primo del diputado Martín Menem y de “Lule” Menem, brazo derecho de Karina Milei, rompió el silencio para expresar su “vergüenza” por las presuntas coimas y criticar la abrupta llegada de sus familiares al libertarismo, al tiempo que descartó cualquier chance política para ellos en la provincia.
El presunto entramado de corrupción en la Agencia Nacional de Discapacidad (ANDIS) no solo conmocionó los cimientos del gobierno de Javier Milei, sino que también reverberó con fuerza en La Rioja, colocando bajo escrutinio público los profundos vínculos familiares y las ambiciones políticas de Eduardo “Lule” Menem y del propio presidente de la Cámara de Diputados, Martín Menem.
Desde la cuna política del clan, Yamil Menem, dirigente peronista y primo de los involucrados, manifestó un profundo malestar ante la situación. En declaraciones exclusivas, calificó el momento como de “elevada tensión política y familiar”, sosteniendo que los hechos investigados han avergonzado al apellido. “Lo sucedido ha sido un sacudón para el Gobierno y su entorno más cercano”, afirmó, dejando en claro que la sombra del escándalo mancha la herencia familiar.
Más allá de los lazos consanguíneos, Yamil se encargó de trazar una línea divisoria insalvable en el terreno ideológico. Subrayó que, mientras él se encuentra alineado con el gobernador peronista Ricardo Quintela, sus primos han emprendido un camino diametralmente opuesto. “El canal familiar nos une, pero en cuestiones de ideas estamos en veredas absolutamente enfrentadas”, precisó, remarcando una distancia que, según él, también es geográfica y de compromiso con la provincia.
Al respecto, cuestionó el repentino interés de Martín y “Lule” por La Rioja, señalando que su regreso y activismo político coincidieron con el ascenso nacional de La Libertad Avanza. “Nunca habitaron de forma permanente en la provincia, ni se preocuparon genuinamente por sus necesidades. Su reaparición respondió a la búsqueda de un rol protagónico que el auge libertario les permitía vislumbrar”, aseguró con crudeza.
Sobre la sorpresiva adhesión de sus familiares al proyecto de Milei, Yamil Menem fue contundente: “Sinceramente, no esperaba ese acercamiento. No es lo que nosotros pregonamos desde el peronismo”. Esta desvinculación se extiende también al plano económico, donde admitió que la procedencia de sus recursos siempre generó interrogantes. “Cuando comenzaron a sortear sueldos, todos nos preguntábamos de qué vivían. Suponíamos empresas privadas. Con el boom del nuevo gobierno, encontraron la oportunidad para concretar sus grandes negocios con el Estado nacional”, advirtió.
En su análisis, describió los roles complementarios que ocuparían dentro del esquema de poder: “Lule” como un operador silencioso y astuto, un estratega en la sombra y arquitecto de decisiones que logró posicionarse como la mano derecha de Karina Milei. Martín, en cambio, fue definido como una figura más expuesta y proclive a la polémica.
Para el dirigente riojano, el escándalo de la ANDIS representa la gota que colmó el vaso, el episodio que condensa todas las sospechas previas. Este clima, afirmó, anula por completo cualquier aspiración que Martín Menem pudiera albergar para la gobernación en 2027. “Con todo lo que ha sucedido, no tiene la más mínima posibilidad de obtener el acompañamiento de la provincia”, sentenció.
Finalmente, Yamil Menem reflexionó sobre el impacto de estos hechos en una comunidad tan cohesionada como La Rioja, concluyendo con una frase lapidaria: “Somos un pueblo grande donde los escándalos protagonizados por figuras conocidas lo consumen todo. La verdad, ha sido avergonzante y escandaloso”.
