Un Mundo Oculto en las Profundidades: Hallan Más de 40 Especies Inéditas en el Cañón de Mar del Plata

Un Mundo Oculto en las Profundidades: Hallan Más de 40 Especies Inéditas en el Cañón de Mar del Plata

Una expedición científica pionera, fruto de la colaboración entre investigadores argentinos y tecnología de vanguardia internacional, develó la sorprendente biodiversidad del abismo marino. El descubrimiento redefine el conocimiento del Atlántico Sur y plantea nuevos desafíos para la ciencia.

En una hazaña científica sin precedentes para la oceanografía nacional, una misión conjunta del CONICET y el Schmidt Ocean Institute ha desentrañado los misterios de las aguas abisales del Cañón de Mar del Plata, revelando la existencia de al menos cuarenta especies marinas completamente nuevas para el conocimiento humano. La expedición, que empleó un vehículo robótico de operación remota (ROV) con capacidad de filmación en ultra alta definición, capturó imágenes y recolectó especímenes de un ecosistema vibrante y heterogéneo a profundidades de entre 800 y 3.800 metros.

El hallazgo trasciende el simple descubrimiento de vida. Cada organismo filmado –desde corales y anémonas de formas fantásticas hasta esponjas carnívoras y peces de cuerpos traslúcidos– no solo amplía el mapa de la biodiversidad global, sino que obliga a repensar el funcionamiento de ecosistemas marinos de los que apenas se tiene registro. “Cada vez que exploramos un cañón submarino encontramos nuevas especies. Estos lugares son de altísima biodiversidad y todavía nos siguen sorprendiendo”, afirmó el Dr. Ignacio Luis Chiesa, investigador del CADIC-CONICET.

La tecnología de punta fue la gran protagonista que permitió este salto cualitativo. A diferencia de los tradicionales métodos de arrastre, que ofrecían una visión fragmentada y sin contexto, el ROV permitió a los científicos observar por primera vez in situ la disposición, los colores naturales y las complejas interacciones de las comunidades biológicas. “Pudimos ver la estructura de la diversidad, cómo está dispuesta en el fondo y en las laderas del cañón. Los hallazgos más interesantes tienen que ver con poder ver en vivo la diversidad y descubrir varias especies desconocidas”, explicó el Dr. Emiliano Ocampo, investigador del Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras.

Tras la intensa campaña a bordo, que requirió turnos de doce horas y una vigilancia permanente del robot submarino por parte de un equipo mayoritariamente argentino, comenzó la meticulosa etapa de laboratorio. El material biológico, preservado en frío, será ahora sometido a exhaustivos análisis genéticos, taxonómicos y químicos en institutos del país. Este proceso, que puede extenderse por varios años, será crucial para confirmar formalmente la condición de «nueva especie» de cada hallazgo y determinar posibles primeras apariciones regionales.

Los científicos coinciden en que el verdadero tesoro de la expedición quizás no sea una especie en particular, sino la increíble heterogeneidad de ambientes documentada en las laderas del cañón. “El hallazgo es de una heterogeneidad espacial muy impresionante. Hay organismos que caracterizan distintos sectores; eso me parece uno de los descubrimientos más importantes”, destacó Chiesa.

El impacto de este trabajo reverberará más allá de los papers científicos. La información recabada alimentará programas de posgrado, materiales educativos para escuelas y, sobre todo, proporcionará herramientas fundamentales para comprender la conectividad de estos ecosistemas profundos con otras regiones del mundo y su rol en la salud del océano global. La misión no solo descubrió un mundo oculto, sino que cartografió el camino para incontables futuros descubrimientos en las profundidades del Mar Argentino.

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