Con una fuerte orientación hacia la vinculación entre el sector científico-tecnológico y la industria, el organismo abrirá a partir de enero líneas de apoyo para iniciativas que busquen generar prototipos validados y soluciones transferibles en áreas estratégicas, marcando un cambio de rumbo en la política de promoción de la innovación.
La Agencia Nacional de Promoción de la Investigación, el Desarrollo Tecnológico y la Innovación (Agencia I+D+i) confirmó el lanzamiento de una nueva batería de convocatorias que entrarán en vigencia a principios del próximo año. Este paquete de instrumentos, aprobado por el Comité Directivo del organismo, tiene como propósito fundamental impulsar iniciativas estratégicas que produzcan avances tangibles en sectores productivos considerados centrales para el desarrollo nacional.
La decisión representa un cambio de escala en la política de financiamiento científico, al colocar en un lugar preponderante la articulación efectiva con el sector privado. Cada propuesta que aspire a obtener respaldo económico deberá demostrar de manera fehaciente su capacidad para generar un impacto palpable, ya sea en el fortalecimiento de capacidades tecnológicas, en la evolución de cadenas de valor o en la aplicación directa en procesos productivos.
El objetivo declarado es alinear la investigación con las necesidades reales de las empresas y los sectores estratégicos, sin por ello sacrificar el componente innovador. En este sentido, la conducción de la Agencia subrayó que las iniciativas seleccionadas tendrán que exhibir un potencial claro para transferir resultados y convertir el conocimiento en soluciones listas para su adopción por parte de la industria. Según expresa el organismo, estas convocatorias “buscan promover la generación de conocimiento científico y tecnológico para robustecer al sector productivo, potenciando las competencias tecnológicas en empresas de rubros prioritarios”, con la exigencia de que “los proyectos evidencien un carácter innovador en su aplicación concreta”.
El esquema de financiamiento está dirigido a instituciones de investigación, tanto públicas como privadas sin fines de lucro, que presenten sus propuestas en asociación con empresas que actúen como contraparte. Las iniciativas deberán orientarse hacia alguna de las tres áreas clave definidas por la Agencia: agroindustria, energía y minería, o salud, sectores donde se considera que la innovación científica puede optimizar procesos, explorar nuevos mercados y elevar la competitividad general.
El monto máximo de financiación general equivaldrá a 200.000 dólares, destinado a cubrir hasta el 80% del costo total, mientras que la contraparte privada deberá aportar el 20% restante. Un aspecto logístico destacado es la adopción del sistema de ventanilla abierta, que permitirá la presentación continua de propuestas y su evaluación periódica, ofreciendo una mayor flexibilidad para los tiempos variables que demandan los desarrollos tecnológicos.
Entre las líneas confirmadas se encuentra el instrumento Apoyo a la Investigación Científica (AIC), que renueva los tradicionales proyectos de investigación con un enfoque aplicado a cadenas de valor productivas. No obstante, la novedad más significativa del anuncio es el lanzamiento del paquete STARTUP 2025, diseñado específicamente para acompañar emprendimientos tecnológicos en su camino desde el laboratorio hacia el mercado.
Este programa se estructura en tres modalidades escalonadas según el nivel de madurez del desarrollo. La primera, STARTUP 2025 TRL 3-4, apoyará con hasta 150.000 dólares la realización de pruebas de concepto y validaciones en laboratorio, con la meta de obtener prototipos iniciales y tecnología protegible. La segunda, STARTUP 2025 TRL 5-6, financiará con aportes reembolsables de hasta 250.000 dólares la creación de prototipos avanzados a escala piloto, previo paso a pruebas en entornos simulados. Finalmente, la tercera y más robusta, STARTUP 2025 TRL 7-9, ofrecerá hasta 500.000 dólares para proyectos listos para su validación en condiciones reales, la obtención de certificaciones y el diseño de estrategias comerciales para su escalado.
Este programa exige a las empresas postulantes tener una antigüedad menor a siete años y demostrar un alcance potencial en cadenas de valor relevantes, ocupando así un espacio crítico en el ecosistema innovador: el puente que permite a una investigación convertirse en un producto competitivo en el mercado.
