En medio de acusaciones cruzadas y una profunda grieta familiar-institucional, Luca Scarlato, perla de las inferiores millonarias, abandonó el club. Su madre denuncia maltratos, River apunta a un representante polémico y el desenlace parece ser el fútbol italiano.
El sueño de ver a Luca Scarlato, una de las figuras más brillantes de la cantera riverplatense, vistiendo la banda roja en el Monumental se desvaneció abruptamente. El juvenil, categoría 2009, dejó de pertenecer al club tras la aplicación del mecanismo legal conocido como patria potestad, desatando una tormenta de implicancias y acusaciones públicas que conmocionaron a la comunidad millonaria.
Desde el corazón del conflicto, la voz de Lorena Cuervo, madre del futbolista, resonó con indignación y dolor. En declaraciones a DSports, responsabilizó de manera directa a la dirigencia del club por lo que calificó como un trato indigno hacia su hijo. «Luca está hace diez años en el club, desde chiquitito dice que quiere ser jugador de fútbol, que su sueño es ser jugador de la Selección. Nosotros nos esforzamos, somos clase media, laburadores y nos movemos por el sueño de nuestro hijo», afirmó Cuervo, revelando además una situación que hirió profundamente a la familia: acusó a los coordinadores de la séptima división de haber hecho jugar al joven durante dos meses padeciendo una pubalgia, una grave lesión.
La respuesta institucional desde Núñez fue contundente, aunque en dirección opuesta. Las altas esferas del club señalaron como único responsable de esta maniobra al agente Martín Guastadisegno, un representante ya conocido en el medio por episodios similares. De hecho, su historial incluye haber gestionado la salida de Matías Soulé de Vélez con destino a la Juventus mediante el mismo procedimiento, y haber recolocado a Joaquín Panichelli tras su salida de River.
Frente a esta imputación, la defensa de Lorena Cuervo hacia Guastadisegno fue categórica y emotiva. Describió al representante como «como un hermano», con quien se crió, negando cualquier interés económico en la operación y atribuyéndole solo un «interés afectivo» genuino hacia Luca, al que quiere «como si fuera su sobrino». «Siempre van a atacar al representante y a la familia», lamentó, visibilizando la grieta de confianza que ya es insalvable.
Mientras el club se resigna a percibir únicamente los derechos de formación correspondientes, el futuro inmediato de Scarlato parece escribirse en Italia. Fuentes extraoficiales indican que Guastadisegno ya habría conseguido ubicar al talentoso juvenil en el Parma del calcio, abriendo un nuevo capítulo en el extranjero para el futbolista.
En contrapunto a este amargo desprendimiento, River mostró firmeza en otro frente. Tomás Galván, mediocampista que realizó una positiva campaña a préstamo en Vélez, fue reincorporado al plantel profesional por decisión del técnico Marcelo Gallardo. El club rechazó una oferta del Fortín para renovar su cesión y le comunicó al jugador que será parte de la pretemporada en San Martín de los Andes, ofreciendo un rayo de esperanza en medio de la frustración que deja la partida de una joya como Scarlato, cuyo talento se forjó, pero no florecerá, a orillas del Río de la Plata.
