El Sable Corvo de San Martín regresa a los Granaderos: un traslado histórico para reforzar la custodia del símbolo libertario

El Sable Corvo de San Martín regresa a los Granaderos: un traslado histórico para reforzar la custodia del símbolo libertario

Mediante un decreto presidencial, el Gobierno dispuso que la emblemática espada del Libertador abandone el Museo Histórico Nacional y pase a resguardo permanente del Regimiento fundado por el prócer. La decisión busca garantizar su seguridad y honrar su legado institucional, tras décadas de episodios de vulnerabilidad y apropiaciones indebidas.

El Poder Ejecutivo Nacional formalizó esta semana el retorno del Sable Corvo del General José de San Martín a la sede del Regimiento de Granaderos a Caballo, ubicada en el barrio porteño de Palermo. La histórica pieza, símbolo máximo de la gesta independentista argentina, dejará las instalaciones del Museo Histórico Nacional para quedar bajo custodia militar exclusiva y permanente.

La medida fue oficializada a través del Decreto 81/2026, rubricado por el presidente Javier Milei y publicado en el Boletín Oficial. El documento dispone que el arma emblemática sea trasladada a la sede de la fuerza creada por el propio San Martín, situada en Avenida Luis María Campos 554. El traslado se fundamenta en criterios de seguridad, respeto histórico y preservación institucional, ante los antecedentes de robos y episodios de fragilidad en su guarda anterior.

El sable ha estado expuesto a situaciones de alto riesgo en el pasado. En 1963, fue sustraído por militantes de la denominada “Juventud Peronista”, que alegaron una custodia simbólica por parte de la juventud argentina. Tras su restitución días más tarde, quedó provisionalmente al cuidado del Regimiento. Sin embargo, un fallo judicial determinó su regreso al museo al año siguiente. En 1965, el mismo grupo político volvió a hurtarlo, manteniéndose desaparecido hasta junio de 1966, cuando fue devuelto al Ejército. Fue recién en 1967 cuando un decreto estableció su guarda definitiva en los Granaderos.

Esa condición se mantuvo durante casi cinco décadas, hasta que en 2015, mediante una decisión del gobierno de Cristina Kirchner, el sable fue movilizado nuevamente al Museo Histórico Nacional. Dicho acto respondió, según se interpreta, a una visión ideológica que pretendió desvincular la figura de San Martín de su carácter castrense. Durante su estadía en el museo, la seguridad del acervo patrimonial mostró notorias deficiencias. No solo el sable ya había sido objeto de robos anteriores, sino que también desaparecieron otros bienes valiosos: una tabaquera perteneciente al Libertador, un reloj de oro obsequiado a Manuel Belgrano por el rey Jorge III de Inglaterra y, más recientemente, una colección numismática guardada en la caja fuerte de la institución.

Además, durante la administración del museo se registraron hechos que generaron controversia, como la invitación extendida al autor material del robo del sable durante la inauguración de la sala que lo exhibía. Asimismo, en vísperas de las elecciones primarias de 2023, la pieza fue prestada a un grupo de exintegrantes de la Juventud Peronista, entre los que se encontraba esa misma persona.

Frente a este historial, el decreto actual enfatiza la necesidad de “asegurar una administración responsable del patrimonio público” y “honrar la historia nacional”. El Regimiento de Granaderos a Caballo, que cumple con los estándares internacionales de museología establecidos por el Consejo Internacional de Museos (ICOM/UNESCO), alberga ya un importante acervo vinculado a la epopeya sanmartiniana. Su espacio museístico recibe anualmente a decenas de miles de visitantes, en especial estudiantes, y ha sido reconocido en eventos de alcance global como el Museum Week. Con una ampliación edilicia en marcha, impulsada por la Fundación Granaderos a Caballo, la institución reforzará su capacidad expositiva y de preservación.

La norma legal establece que el Regimiento “General San Martín” tendrá a su cargo la vigilancia, el cuidado integral y la conservación del sable, aplicando los protocolos de seguridad y preservación dispuestos por el Estado. Para avalar la decisión, el Ejecutivo invocó asesoramiento jurídico especializado y la atribución conferida por el artículo 99 de la Constitución Nacional. Con este acto, se busca consolidar la protección de un bien que encarna los principios de soberanía, independencia y libertad sobre los cuales se edificó la República.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *