En una jornada teñida de simbolismo y color, una veintena de plásticos y cantores populares se dio cita frente al departamento de la exmandataria para plasmar su respaldo en dos enormes lienzos. Teresa Parodi lideró la actividad organizada por el Instituto Patria en el marco de la campaña global por la «libertad» de la líder, en un gesto que buscó mitigar el aislamiento de la condenada.
Con los postigos de par en par y las cortinas ondeando levemente con la brisa del verano, el balcón del tercer piso de San José 1111 se convirtió este miércoles en un palco de observación privilegiado. Al pie del edificio que hace las veces de prisión domiciliaria para la dos veces presidenta, Cristina Fernández de Kirchner, el asfalto se transformó en un taller a cielo abierto. Una veintena de artistas, con pinceles en ristre y las manos manchadas de pigmentos, se congregó en la intersección para materializar en dos telas de gran formato el cariño de un sector del arco cultural hacia la lideresa del Partido Justicialista.
La convocatoria, impulsada desde la Comisión de Cultura del Instituto Patria en el contexto de la iniciativa global “Cristina Libre”, no fue una mera protesta, sino una auténtica declaración de amor estética. Sobre mesas precarias y caballetes prestados, los creadores se turnaban los utensilios mientras un grupo de simpatizantes, apostados en la vereda de enfrente, alentaba la faena con bombos y cantos. “¡Vamos a volver!”, coreaban unos, mientras los pintores, en una pausa de su labor, alzaban sus manos embadurnadas formando la “V” de la victoria.
La folclorista Teresa Parodi, actual titular del área cultural del think tank kirchnerista, ofició de anfitriona y vocera del acontecimiento. Con la voz emocionada, explicó el origen de la movilización: “En cuanto lanzamos la propuesta, los colegas se sumaron con un entusiasmo desbordante. Muchos otros pidieron adherirse por su cuenta al enterarse”. Para la cantautora, este gesto solidario hunde sus raíces en la gratitud que el sector guarda hacia la moradora del piso 11. “Los artistas la quieren y le agradecen profundamente. No solo por la creación del Ministerio de Cultura durante su mandato, sino por todas las políticas de Estado que diseñó junto a Néstor Kirchner para visibilizar el quehacer cultural en cada rincón del país, incluso en los pequeños espacios autogestivos. Que hayan decidido venir a pintar bajo este sol abrasador es un gesto sensacional”, reflexionó la música.

Parodi aprovechó la oportunidad para reiterar el reclamo que unifica a los presentes. “Las causas judiciales que pesan sobre ella son una verdadera vergüenza, un hecho inaceptable”, aseveró con firmeza, para luego agregar que desde el Instituto Patria “no cesamos de organizar eventos que nos permitan repensar el rol del artista en esta sociedad tan convulsa, donde la principal dirigente de las últimas cinco décadas se encuentra proscrita”. La intérprete concluyó su alegato subrayando el objetivo último de la jornada: “Queremos que sienta el afecto popular a cada hora. Que no se perciba sola ni un instante”.
Los pinceles, entretanto, no cesaban su danza sobre la tela. El primer bastión mostraba el boceto de la plástica Susana Delgado: una representación de espaldas de la exmandataria, con los brazos extendidos en un gesto de acogida frente a una muchedumbre que ondea banderas celestes y blancas. En la zona superior, un arcoíris contenía la leyenda “Cristina, Cristina Libre”, mientras que en la base una bandera blanca atravesaba el lienzo con un escueto pero contundente mensaje: “Queremos a Cristina”.
El segundo mural, de factura colectiva, resignificaba la imagen de la conducción justicialista. En su lugar, la figura central era la de una mujer erguida sosteniendo un estandarte patrio, simbolizando la libertad según detallaron los autores, destacándose por encima de una multitud que alza sus brazos en señal de victoria junto a pancartas que rezan “Cristina Libre”.
Marcela Seoane, una de las participantes, explicó la capilaridad del movimiento. “La mayoría de los artistas plásticos estamos conectados a través de muestras y recorridos. Nos conocemos y somos muchísimos los que adherimos a esta consigna”. La artista destacó que la expresión plástica es solo una de las facetas de un activismo más amplio: “Siempre estamos manifestándonos, ya sea desde nuestros talleres, desde los centros culturales o desde los sindicatos”.
En sintonía, su colega Marina Frascara reforzó la motivación del homenaje. “Necesitábamos que a ella le llegara un mensaje claro. Por eso surgió la idea de pintar aquí mismo, en su puerta. Queremos que perciba el respaldo de un sector más de la comunidad, porque lo que está atravesando es demasiado injusto y difícil de llevar”, afirmó.
El broche de oro llegó con la obra concluida. Los presentes, al unísono, comenzaron a corear el nombre de la destinataria del gesto. La respuesta fue inmediata. La silueta de Cristina Fernández de Kirchner se recortó en el balcón, materializando la escena que los pintores acababan de retratar: brazos abiertos saludando a la multitud que, desde abajo, replicaba el gesto con banderas en alto. El grito de “Cristina Libre” se fundió con el característico “vamos a volver” y, en un detalle que no pasó inadvertido para los cronistas, con un afectuoso “Feliz Día de los Enamorados, Cristina”. Visiblemente conmovida, la exmandataria correspondió con señas de corazones y besos, mientras señalaba hacia los cuadros recién terminados, agradeciendo una vez más el gesto de un colectivo que, a puro color, logró tender un puente de tela y pintura hasta su confinamiento.
