Milei desembarca en Budapest con respaldo de Orbán y se suma al festival ultraconservador que desafía a Bruselas

Milei desembarca en Budapest con respaldo de Orbán y se suma al festival ultraconservador que desafía a Bruselas

El presidente argentino fue recibido por su par húngaro y mantuvo un encuentro con el primer ministro Viktor Orbán, en una jornada que combinó la agenda institucional con la participación en la cumbre de la CPAC, donde el anfitrión lanzó duras críticas contra la Unión Europea y Ucrania, en tanto Donald Trump envió un mensaje de respaldo.

En el marco de una intensa gira que profundiza las alianzas ideológicas de su administración, el jefe de Estado argentino, Javier Milei, fue agasajado este sábado en Budapest por las máximas autoridades de Hungría, en una jornada que fusionó los protocolos diplomáticos con la participación en el foro de la ultraderecha internacional. El mandatario cruzó el umbral del Palacio Sándor, sede de la presidencia húngara, donde lo aguardaba su homólogo Tamás Sulyok para un encuentro que dio inicio a una serie de reuniones de alto vuelo. Más tarde, el líder libertario mantuvo un diálogo reservado con el primer ministro Viktor Orbán en el emblemático Monasterio Carmelita de Buda, escenario habitual de las definiciones políticas del premier local.

En esta comitiva, Milei estuvo secundado por la secretaria general de la Presidencia, Karina Milei, y el canciller Pablo Quirno, en un gesto que subraya la importancia estratégica que el Gobierno argentino otorga a este vínculo con el ala más confrontativa del conservadurismo europeo. La agenda oficial, sin embargo, tuvo su punto de mayor exposición cuando el primer ministro húngaro tomó la palabra ante la Conferencia de Acción Política Conservadora, el encuentro que reúne a referentes de la derecha alternativa y que en esta quinta edición en Budapest convocó a más de seiscientos participantes provenientes de medio centenar de naciones.

Orbán, conocido por su retórica frontal contra los organismos supranacionales, utilizó su discurso para lanzar un duro diagnóstico sobre el presente del continente. En una arenga ante activistas y dirigentes afines, acusó a la Unión Europea y a Ucrania de injerencia en los comicios que se celebrarán el 12 de abril, al tiempo que denunció un supuesto deterioro irreversible de la democracia europea. “La democracia europea está agonizando: su economía no es exitosa, impera la censura política y se interviene abiertamente en los procesos electorales nacionales”, sostuvo el premier, quien también advirtió que su país no cederá ante las presiones externas. “Exigen abiertamente que en Hungría haya un gobierno pro Bruselas y pro Kiev. No lo habrá”, enfatizó, antes de sentenciar que la Comisión Europea ha dejado de ser la guardiana de los tratados para convertirse en su principal verdugo.

El escenario fue propicio además para que Orbán desplegara elogios hacia sus aliados más destacados. Con especial énfasis, distinguió al presidente argentino, a quien calificó como un ejemplo de que “el sentido común es la clave del éxito y no la locura progresista”. En ese pasaje de su intervención, el líder húngaro aseguró que Argentina se ha transformado en “un bastión de las fuerzas de derecha”. También hubo palabras de admiración para el referente español de Vox, Santiago Abascal, a quien bromeó con llamar “mi jefe”, en una demostración de camaradería ideológica.

La cumbre conservadora no solo sirvió como plataforma para los discursos de los líderes presentes, sino que también incluyó un saludo en video del expresidente y actual mandatario estadounidense, Donald Trump, quien ratificó su respaldo a Orbán de cara a los comicios legislativos húngaros. “Apoyo a Orbán en las próximas elecciones. Es una persona fantástica, estoy contento de poder apoyarlo”, afirmó Trump en su mensaje, reafirmando así el eje transatlántico que articula a los sectores ultraconservadores en ambos lados del océano.

El presidente argentino, por su parte, tiene previsto tomar la palabra en la jornada de cierre del evento, en lo que se perfila como un nuevo capítulo de su estrategia de proyección internacional alineada con las figuras más combativas del espectro político global. Mientras tanto, en Budapest, la confluencia de Milei, Orbán y los mensajes de Trump consolida una constelación de liderazgos que buscan erigirse como alternativa al orden institucional europeo y estadounidense, en un clima político signado por la polarización y los discursos de confrontación directa contra el establishment.

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