Un cabezazo certero del colombiano Romaña y una volea espectacular de Tripichio le dieron al Ciclón un triunfo crucial por 2 a 0 ante el conjunto ecuatoriano. Con esta victoria, el equipo de Álvarez alcanzó las cuatro unidades en el Grupo D, superó a su rival directo y se prepara para recibir a Santos con la mirada puesta en la clasificación.
En una noche que exigía carácter y eficacia, San Lorenzo se reencontró con su mejor versión y construyó una victoria de peso específico en sus aspiraciones internacionales. Fue ante Deportivo Cuenca, en el marco de la segunda jornada del Grupo D de la Copa Sudamericana, y el escenario no pudo ser más propicio: el estadio del Bajo Flores fue testigo de un triunfo por 2 a 0 que no solo suma tres puntos vitales, sino que también consolida la confianza de un equipo que empieza a encontrar su identidad bajo la conducción de Gustavo Álvarez.
El comienzo del encuentro mostró a un conjunto local con clara vocación ofensiva, aunque con ciertas dificultades para horadar el entramado defensivo visitante. La primera mitad transcurrió con un San Lorenzo protagonista en tenencia de pelota pero esporádico en situaciones claras de peligro. Sin embargo, el que estuvo cerca de romper el cero fue Nicolás Tripichio, quien en dos ocasiones consecutivas puso a prueba los reflejos y la buena colocación del arquero Facundo Ferrero. Primero, con una definición sutil de hombro que besó el poste antes de irse al costado de la red; luego, con un audaz intento de emboquillada que no encontró la dirección esperada. Deportivo Cuenca, por su parte, optó por un planteo cauto, priorizando el orden táctico y buscando adormecer el trámite, aunque sin conseguir generar zozobra en el arco defendido por el guardameta local.
El panorama cambió radicalmente en el segundo segmento. San Lorenzo ajustó la puntería y encontró en las jugadas de pelota detenida un arma letal. A los dieciséis minutos del complemento, tras un córner ejecutado con exquisita precisión por Matías Reali, el defensor colombiano Jhohan Romaña apareció en el momento justo. Con un salto poderoso y un cabezazo impecable que se clavó en el ángulo derecho del arquero ecuatoriano, el marcador se inclinó favorablemente para los dueños de casa. La explosión de alegría en las tribunas fue el reflejo de un gol largamente trabajado.
Lejos de conformarse con la ventaja mínima, el Ciclón aceleró la marcha y empezó a explotar los espacios que dejaba un adversario obligado a salir de su caparazón. Fue entonces cuando, a los veintisiete minutos de la etapa final, llegó la jugada que sellaría la historia. Una construcción colectiva de manual, hilvanada desde el círculo central con toques rápidos y desplazamientos precisos, terminó con un nuevo pase de Reali hacia el corazón del área. Allí, otra vez Tripichio se erigió como figura: sin dejarla caer, conectó una volea perfecta desde la puerta del semicírculo, enviando el esférico a colocar contra el palo más alejado del guardameta. Un gol de antología que significó el 2 a 0 definitivo y desató la ovación generalizada.
El tramo final del encuentro fue un mero trámite controlado por la experiencia local. San Lorenzo administró los tiempos, cerró los caminos hacia su arco y no permitió atisbo de reacción en un adversario que se sintió golpeado por la contundencia azulgrana. Con esta victoria, el conjunto argentino alcanzó los cuatro puntos en la zona, desplazando momentáneamente a Deportivo Cuenca, que se quedó con tres. La próxima cita será de alta exigencia: el Ciclón recibirá a Santos, en un duelo que podría resultar determinante para encaminar la clasificación a las fases eliminatorias. Por lo mostrado en este compromiso, San Lorenzo demostró que tiene argumentos sólidos para soñar en grande.
